Queridos lectores,
Aunque me cueste decirlo en voz alta hay veces que me cuesta
ser optimista. Hay días tristes y días
grises que aún llevando mil colores a mi
alrededor siguen grises y me cuesta seguir. Pero la vida es así, te plantea
cuestiones, decisiones, retos a diario. La
vida es un reto permanente y eso también la hace emocionante.
Ayer el día fue horrible, salí, lo pasé bien, pero aún así
me sentía como el propio día. Después de tres jornadas de un sol espléndido en
Toronto volvió a arreciar el frío. Un frío que quema mientras el sol se esconde
y deja lugar al viento, pero a pesar de estos días NO ME RINDO, no cedo, aunque el miedo queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda, y se calle el viento. Estas palabras de Mario
Benedetti me ayudan a expresar lo que siento en este momento y también como
continúan, me dan motivo para seguir, me recuerdan que estoy lejos por un
sueño, seguir adelante, conseguir algo mejor.
Hoy gracias a Jesús he conocido la canción Vendré por ti de Merche y por supuesto
que tengo algo más que decir a tus palabras, quería esperar a este momento. La letra de esta canción es para psicocinarla pero de
verdad, sobre todo los que como yo estamos lejos
de nuestra casa, de nuestra gente y al final… echo de menos. Ese es el
precio a pagar por nuestro sueño y es con total seguridad lo peor (Merche en su
canción dice “quizás”). En la última entrada decía que yo no me sentiría plena
con una vida común, pero tengo que reconocer que hay días duros, que todo un
océano de distancia es mucho para según qué cosas y el miedo muerde, y duele. Y
querría una vida más tranquila, más
normal, pero no. Es momento de
sacudirse las excusas y sobreponerse. No es momento para quejarse, este es
el momento de actuar.
Quizás muchos os preguntareis por qué estoy escribiendo un
post tan gris y por fin, después de 21 largos días puedo decirlo en voz alta,
TE ECHO DE MENOS JESÚS, siento un vacío ante la costumbre de tenerte a mi lado,
me siento sola sin ti y hay momentos difíciles. Yo estoy en un momento difícil,
la espera se hace larga, la ansiedad invade a la paciencia y no te tengo más
aquí. La vida nos ha presentado dos trenes, uno a cada uno, buenos los dos,
pero uno diferente a cada uno. Esta vez
has tenido que correr, que si no se te iba el tren. Ya lo sabemos; antes
hubo otros, después llegarán más, pero no éste. Y éste es el que tú quieres, el
que te hace feliz a ti. Porque la vida
es tuya y tuyos también los deseos. No es nuestro momento para subirnos al
mismo, ese ya llegará y lo disfrutaremos, pero no ahora. Tú espérame, tan sólo espérame, que en cuanto pueda volveré.
Ahora mi tren está aquí, me he bajado un rato, y a pesar de
los días grises la primavera ya está aquí tiñendo todo con sus colores y yo
quiero disfrutar de mi estación. Esta estación la elegí yo y tú me acompañaste,
porque no estoy sola, porque tú me
quieres, sin embargo sabemos que es momento de vivir en andenes distintos. Yo quiero tiempo para mí, quiero amar,
quiero vivir, quiero conocerme a mí misma aquí y ahora. Es mi momento y me
gusta a la persona que estoy descubriendo y a la cual sólo veía de vez en
cuando. ¿Es así verdad mamá? Aprovecho para recomendar la película Mil palabras, no para que la veáis con
los ojos, sino para que la psicocinéis con el corazón y las cabecitas. Por el
momento mi gente vive siempre aquí, en
mis sentimientos.
Yo siempre ando quejándome de falta de vocación, no me
llenan los RRHH, no quiero investigar toda la vida, me encanta la cocina pero
¿¿trabajar en un restaurante?? ¡¡Vaya horarios!!, me gustan muchas cosas pero
no me centro y ahora quiero encontrar mi sueño, la vida me ha dado todo lo que
necesito para buscarlo, estoy lejos de casa pero con apoyo detrás, sola pero
sabiendo que si no me veo feliz, te lo
digo y vendrás por mí. Voy a tomarme esta estación como una oportunidad de
encontrar mi sueño, porque cada día es
un comienzo nuevo, porque ésta es la hora y el mejor momento. Porque yo lo
he decidido, porque yo lo quiero. Porque no quiero que el tiempo que pasemos
así sea sólo tiempo, porque quiero hacer del tiempo vida para vivirla ahora y
no pausarla a la espera de ella.
Por el momento he empezado por algo parecido a un ejercicio
que explica Louise Hay en su libro Usted
puede sanar su vida del que hable en un post anterior.
Sin embargo este ejercicio lo he simplificado haciendo de él algo muy
complicado en lo que tengo que trabajar mucho más: PONTE DELANTE DEL ESPEJO Y MÍRATE. Qué difícil ¿no es cierto? Al
igual que os dije con la película no os miréis sólo con los ojos, llegar un
poco más adentro y en todo lo posible gustaos. No es fácil si seguimos mirando.
Sobre todo algo muy importante es que lleguéis a vosotros mismos sin juzgar, que
para eso ya están los demás…
Muchas veces pienso en mí misma y en lo poco rebelde que he
sido/soy, y eso que lo he intentado… he llevado vaqueros rotos y hasta un
piercing en la lengua… bueno y hasta un tatuaje (a los rotos les cosía una tela
debajo, el piercing me lo hice en la lengua para poder quitármelo sin marca y
el tatuaje era con tinta que se quitaba a los cinco años = rebelde de mentira).
Pero ser rebelde no es eso. Ser rebelde
es levantarte cada mañana y empeñarte en perseguir tus sueños. Cueste lo que
cueste. Y hasta ahora yo no he sido capaz de eso, así que voy a ello, sin garantías,
sin saber qué tormenta me arreciará ni
cuántas más vendrán. Yo por si acaso me he comprado un impermeable amarillo
para hacerlas más llevaderas. Tú
espérame, tan sólo espérame, que en cuanto pueda volveré.
Os seguiré contando, pero hasta el momento os dejo con este vídeo y
psicocinando ideas.
