miércoles, 23 de noviembre de 2016

La pelea del plato de macarrones

Buenas noches mis queridos psicocineros,

Hoy vengo para confesarme, Ave María Purísima, de que me he equivocado pero bien con mi hijo. Como la mayoría sabréis mi hijo Alejandro tiene 2 años y él en sí mismo no podría ser más especial. Es una personita con luz y energía, me mira y me toca como si fuera emocionalmente superdotado y supiese por lo que estoy pasando o mejor dicho por lo que estamos pasando. Siempre le digo a mi marido que tenemos que cuidarlo mucho porque de verdad yo creo que es un angelito que Dios me ha mandado para que me cuide, es realmente único, el que lo conozca lo sabe y el que no pues intento llevártelo un ratito a casa a través de mis palabras.


Hoy he pecado como madre, como ejemplo y como persona ante él y merezco un castigo, ya lo estoy teniendo porque no consigo dormirme pensando en mi pobre niño sin poder expresarse. Y todo por un puñetero plato de macarrones.


 Desde que nació o antes siempre he pensado cómo o en qué quería hacer hincapié en la educación de mis hijos y junto a mi marido hemos intentado seguir esa línea. Bueno, desde que enfermé esa línea a mi parecer se torció un poco, llegando en muchas ocasiones a frustrarme verdaderamente. Ya no se duerme como yo le enseñé, ya no come todo en lo que yo le inicié, ya no habla nada, no es muy activo, no juega como yo quiero, no hace lo que yo creo que es importante que haga… no sigue mi línea vamos. Según yo siempre pensando que el motivo, la culpa la tenían el que yo estuviera mala, muchos días en la cama sin moverme y que terceras personas se dedicasen a esa labor que debía ser mía, la de ser mamá.

Hablamos de tíos, tías y abuelos sobre todo, para mí gente que se estaba metiendo demasiado y que tenían que ayudarme, pero a mí manera. La situación de hoy ha sido fácil y sencilla. Llega la hora de la cena, le pongo a mi hijo un plato de pasta, no la quiere porque no tienen salsa de tomate, inmediatamente me dicen todos “Miriam no la quiere porque no lleva tomate”, cosa que yo sé pero me ofusco porque pienso que el niño tendría que tener una alimentación más variada y menos limitada, para mí eso es ley. Todos vuelven a decirme que no me pelee con el niño, que tiene dos años, y que le ponga tomate. La abuela se quita de en medio cada vez que es un tema relacionado con la comida y yo, por no pelearme con los tíos, al final como siempre termino cediendo, pero sigo súper enfadada, cada vez haciendo una bola más grande. El niño ya nervioso y todo no come nada del plato, se come una natilla y se queda muerto de hambre llorando y de mal humor. Todos me dicen que le dé algo más pero yo digo no, tiene que aprender, que se coma los macarrones. Fin de la historia. Así es como yo lo veo.

Sin embargo, queridos psicocineros esta noche por primera vez la vida me ha dado una bofetada de flexibilidad muy derecha a mi corazón. Aunque lo haya dicho éste no ha sido el fin de la historia. Después de la “no cena” Alejandro seguía mal y se ha ido solito para el cuarto como para dormir, la abuela y la tía han ido con él y cuando le han quitado el pañal no podía ni abrir las piernas de dolor, quizás un pliegue del pañal o quizás mi manía de ponerle ropa moderna y el pantalón le hacía daño. Lo que sea pero mi niño no se quejaba por la cena, se quejaba por el dolor y su dolor a mí me ha herido el alma. No por lo que tenía porque mañana estará bien, sino porque me ha hecho chocarme de cara con la realidad de mi vida.

Soy Miriam, tengo 32 años, soy mujer, mamá, enferma de cáncer (cada vez menos) y con limitaciones (cada vez más). También soy hija y sobrina y paso todo el día peleando con mi hijo, con mi madre y con mis tíos. Peleando porque no me gusta necesitar la ayuda que necesito a diario, creyendo que la necesito por la enfermedad cuando en realidad a todo el mundo le viene bien la ayuda y luchando por ser todos los días una madre perfecta con un hijo perfecto y una madre perfecta y unos tíos perfectos y por qué no, un marido perfecto. Pero la vida no es perfecta, por llamarla lo más bonito que se me ocurre la vida es FLEXIBLE, cambiante, improvisada, no ensayamos nada, no tenemos experiencia en nada nadie, porque cada día es distinto, cada persona con la que te cruzas es distinta y aquí por suerte o por desgracia no hay guion que valga.



Hoy por primera vez y por escrito quiero empezar haciendo examen de conciencia. Pido perdón la primera a mi madre por ser tan pesada y no darle ni una tregua ni un día de mi vida, con cáncer o sin él, siempre he sido su juez y su carcelera y eso no es justo. El siguiente eres tú hijo, perdón por querer tener un hijo perfecto cuando ya lo eres. Después vosotros mis tíos Manolo y Mercedes porque sois más que eso y yo discuto demasiado con vosotros, sobre todo contigo Mercedes que a veces nos entendemos bien y a veces nos enzarzamos las dos en callejones sin salida. A mi marido igual, tienes mil fallos, yo también, tienes mil virtudes, yo también, somos muy parecidos. Intentemos vivir sin guión, sólo sé que te echo de menos. Por último a todas las personas de mi vida por ser tan inflexible y tan poco humilde muchas veces, hoy he escuchado una frase preciosa y os la dejo “Yo no quiero llegar a ninguna parte, sólo quiero poder caminar por la vida cada día”.

Tras pedir perdón quiero dar las gracias, sin todos los de arriba mi vida no sería posible. Gracias mamá, porque cuando te tocaba ser abuela y disfrutar estás volviendo a ser madre y no de una sino de dos. Alejandro te quiere con locura y así venga el Papa a decirlo no te voy a apartar de nuestra vida en la vida. Menos mal que nos queda mucho tiempo por delante para seguir entendiéndonos.

Hoy la vida me ha dado mi lección y tras el castigo expío mi culpa. Estamos en la vida para aprender, pero si seguimos con lo dicho antes eso es una incoherencia porque ¿cómo vamos aprender a hacer algo que se presenta nuevo cada día? Si en la vida no hay nada establecido ¿de qué podemos ser alumnos? Queridos psicocineros en la vida se pueden aprender muchas cosas pero no ella misma, la vida hay que vivirla, hay que amarla, hay que sentirla. Y ya habrá tiempo para comer macarrones, es verdad hijo, a mí lo único que me preocupa en el fondo de mi alma, es que seas feliz.








Buenas noches psicocineros, me voy a dormir con la conciencia tranquila.

domingo, 16 de octubre de 2016

La Carta

Hola hola psicocineros de mi alma,

Hoy domingo han venido a pasar el día conmigo mis amigas María e Inma con el novio de Inma, Jesús. He pasado un día buenísimo, el viernes me pusieron una transfusión de sangre entonces durante unos días me siento como Superwoman, con apetito, sin cansancios extremos ni mareos, vamos genial para estos últimos diítas que llevaba. Hemos ido a comer a un restaurante italiano en el paseo marítimo, a la salida hemos cruzado y nos hemos ido un rato a la playa y después a mi cafetería preferida a tomarnos unos zumos y batidos acompañados de una porción de tarta de zanahoria exquisita.


A la vuelta de tan provechoso paseo nos hemos ido a casa de mi madre un rato y para terminar el día hemos estado buscando en el baúl de los recuerdos, nunca mejor dicho. He sacado de mi habitación una caja con recuerdos de mi época en el colegio en secundaria, hemos encontrado desde un álbum de fotos de todas de pequeñas hasta una libreta con dedicatorias de cuando teníamos 13 o 14 años.
Además de todos los recuerdos graciosos que han aparecido en la caja he encontrado algo que me ha llamado muchísimo la atención y que yo ni siquiera me acordaba de su existencia, una carta escrita por mí a mí misma con aproximadamente esa edad, 13 o 14 años. Me ha llamado tanto la atención que os la transcribo y ahora os cuento porqué.


<< Hola Yo!:
Como sabrás muy bien, no soy una persona convencional porque la mejor manera que tengo de desahogarme es escribiéndome a mí misma.

Lo que me pregunto siempre es el porqué de estas cosas tan raras, pero es que para mí son la mejor terapia.

Ves, hoy por ejemplo me siento bien, feliz y llena de alegría. ¿Qué cual es el motivo? Muy fácil. Me levanté contenta, en el colegio intenté no aburrirme, en casa hice todo lo posible por no enfadarme y ahora me acuesto escribiendo. ¿Qué te parece? Por mi parte todo perfecto y conseguido.

Eso es hoy, pero hay otros días tristes (los menos), en los que no sé qué hacer, todo me sale y parece mal… vamos, un desastre. Llevo un tiempo pensando una cosa: Cada vez que esté triste pongo una sonrisa, cuando no sepa qué hacer me levanto y con otra sonrisa, hago lo que se me ocurra, cuando algo me salga mal con otra sonrisa lo empiezo de nuevo y cuando alguna cosa me parezca mal pues, otra sonrisa y a ceder. Así que te preguntaras, ¿para qué tanta sonrisa? Piensa…, vamos…, sé que puedes… ¿qué? Más fuerte por favor que no te oigo. ¡Ah! Sí, para eso, para que otra vez podamos llegar a los días felices como hoy y así, día feliz tras día feliz construir una vida de felicidad pensando sólo en las sonrisas que dimos, en las que damos y en las que aún nos quedan por dar.

P.D.: Ah! Gracias, porque gracias a ti ahora tu amiga se siente mejor.

Tú misma. >>


Esta es la carta que me autoescribí hace 18 años, la he leído por primera vez frente a mis amigas y me ha parecido muy bonita y con un gran positivismo, sin embargo ahora que la releo lo que estoy pensando es ¿en qué momento perdí esa capacidad? La capacidad de ser feliz porque sí, sonriendo día tras día; la capacidad de hablarme a mí misma, cuántos años he pasado sin escribir hasta que empecé este blog, ¿Cuándo me perdí? ¿Cuándo dejé de ser no convencional y de saberlo? ¿En qué momento decidí empezar a formar parte del resto?

La respuestas a todas estas preguntas es la misma: No lo sé.

Sin embargo aquí estoy, escribiendo antes de dormir como a mí me gusta. Volviendo a no ser convencional y volviendo a sonreírle a la vida en todo momento; porque pase lo que pase, tristeza, pobreza, cáncer… nadie me va a quitar mi sonrisa ni mi gusto por la vida. Con 14 años sólo me importaba ser feliz, sonreír, no aburrirme o ser capaz de ceder cuando algo me parecía mal. Ahora con 32 tengo que leer la carta que mi niña me dejó a mí misma, mi niña, mi carta, mi esencia y sonreír y ser feliz, día tras día, como ella quería, como yo quería, como yo quiero.

Gracias mi niña por no ser convencional y darme en el día de hoy este regalo tan maravilloso en forma de carta, en parte gracias a ti hoy también me siento bien, feliz y llena de alegría. Espero que dentro de 18 años esta niña y esta carta sigan presente y yo me sienta igual.

Mi niña, la mujer en la que te has convertido quiere decirte algo, sigues siendo especial, sigues escribiendo, tu sonrisa cada día es más grande y tus ojos cada vez tienen más brillo. La mujer en la que te has convertido tiene problemas pero ante todo, nunca pierde su sonrisa.


 Todo esto me lo digo esta noche a mí misma porque estoy orgullosa de ser yo. A ustedes qué os dejó vuestro niño, nunca lo olvidéis porque ellos, nuestros niños, son sabios, saben todo de nosotros y no nos juzgan.

Yo ya os dejo con mi mejor sonrisa hasta la próxima, para que sigáis psicocinando muchas ideas.

Un beso muy fuerte, 

Yo misma.

martes, 6 de septiembre de 2016

La energía de la onda y un viaje a República Dominicana


 Buenas noches psicocineros,

Todo empezó con un aire acondicionado de 3000 frigorias en un verano que terminaba con 300 grados a la sombra. Todo siguió con el típico interés de todas por cómo me encuentro y yo como una mierda tiradora en la cama contando que las noches son malísimas, que no puedo ni hablar de lo cansada que estoy y el dolor que me ha generado la vuelta a la quimio.

Para los que no sepan aún. Me hicieron un PET donde apareció que mi tumor había desaparecido absolutamente, ni rastro, nada!!! Pero sin embargo aparecían algunos ganglios linfáticos afectados a nivel de abdomen y torax. Enfermedad secundaria, debida a todo el tratamiento y todo lo que ya dejamos atrás. Viendo esto la oncóloga me dice que quimio otra vez, que en principio los ganglios no se curan pero que con quimio y otros medicamentos pueden desaparecer, así que a por todas como siempre. Y en ello estamos.

Pero no chicos, de esto no habla mi entrada de hoy. Mi entrada de hoy va dedicada a un grupo de niñas que se conocieron hacen más de 25 años y que después de alguna que otra quedada el tiempo las ha vuelto a traer a mi. A las Pepis de las Josefinas, a las que el 28 de agosto se subieron en dos coches y se plantaron a 200 km para verme, a las que querían y no pudieron también, sólo que ellas estuvieron aquí y lo que aquí se vivió fue algo muy especial.






Hay tantas vivencias con esas niñas que no tendríamos suficiente tiempo para recordar anécdotas ni en 10 días iguales, hay tanto con muchas, no tanto con otras (compartido), pero cuando se viene de tan atrás es genial. Niñas no os fijasteis que por hablar un rato de maridos o novios y niños o no niños tuvimos que hacer una ronda de reconocimiento. Nada importaba, solo nosotras. Charlamos, nos reímos, nos emocionamos, comimos, recordamos, montamos una conversación sobre otra como siempre, y fuimos nosotras. Ese “nosotras “ y esa comodidad que sólo dan los años y el no poder pretender nada porque todas sabemos hasta cuando nos venía el primer periodo o dábamos el primer beso o nos echaban de clase. Por todo esto esta entrada va dedicada a vosotras y a la conversación de hoy.


A raíz de decidir venir crearon un grupo de whatsapp para los pormenores, claro que con subgrupos paralelos por el tema de regalos y tal. Siguen existiendo? Que me ocultáis viborillas?



Todos los días hablamos un poquito del tiempo, del cáncer y de esas cosas de respuesta rápida. Aunque hoy hemos estado más de dos horas hablando y lo que empezó con una foto de un ac de 3000 frigorias ha terminado con hoponopono, reiki, energía, un viaje planeado a República Dominicana cuando me curen y casi dos horas de retraso con las pastillas sin notar el dolor.




Lo último es lo más paradójico para mí. Cualquiera que tiene dolor y le duele tiene una especie de reloj interno que avisa para las pastillas, es algo que no se te pasa... Pues hoy la felicidad ha creado tal cantidad de serotonina en mi cerebro y tanta visualización que ha sido como meditar. Porque no es el hecho de “distraerte del dolor” lo que ayuda, al menos a mí no. Pero la meditación guiada que he tenido a través de vuestras palabras y sueños sí lo han sido. Inma nos ha soñado, hemos hablado de porros preguntándole a Macarena por sus opos, Laura no nos seguía y se ha encontrado con 200 mensajes, Sonsoles quería ser más divina y eso así, casual. Con más de una en mi mochila para el próximo viaje que haga.

Se ve que como Mari Carmen es fan incondicional le voy a dar un lugarcito especial.
Me alegro que busques la energía de la onda.
El universo es magia, tú eres magia. ¿Sabes qué? No sé cómo ha sido tu día porque no lo has contado, lo que sí sé es que llevas todo el día emitiendo señales para que esto pasara. Es así de fácil, abre tu corazón al universo y él te dará TODO. Te voy a contar algo solo a ti, yo desde hace un tiempo tenía deseos profundos de venir a España y de ver a amigas de las de siempre. Pues mira, el universo y Dios me lo han dado. Ese 28 de agosto va a quedar en mi memoria para siempre . Era mi deseo, y vinisteis por mí. Hazlo así, desea fuerte, desea profundo, pero ten cuidado... Que todo lo que deseas así se te da...

Inma, tú siempre has sido muy genial, un genio incomprendido en ese micromundo donde nacimos. Tú respira amiga, coge aire profundo que llene tus pulmones y suéltalo como una carcajada.

Ahora ese va a ser mi mantra, al menos una carcajada diaria y mucho sentido del humor/amor cuando tenga buenos momentos, para que los dolores y los llantos y los miedos no me cojan sin haber reído. Porque los dolores, los cansancios profundos y los ataques de pánico no los elijo yo, son síntomas que tengo que pasar para llegar a la sanacion completa de mi cuerpo, de mi alma, de mi espíritu. En el camino a reírse y a soñar fuerte. Yo soy vida y así seguiré. Y chicas, aquí estoy para cuando os haga falta un achuchón mío en mi momento de piltrafilla humana..

Os quiero y me quiero y me siento afortunada y agradecida con la vida que me ha tocado vivir. Ahora no estoy triste, solo decidida a seguir adelante aprendiendo mucho.

Hoy os dejo psicocineros, pronto volveré con más. De momento repetid esta frase sin ton ni son a cualquier momento del día que os acordéis:

LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS 

Y ya para volvernos a reír, ¿cuántas veces hemos bailado esta canción?...

sábado, 28 de mayo de 2016

Carta abierta a mi madre y a mi marido

Hola mamá, hola amor,

Hoy os escribo directamente a vosotros dos. Os escribo una carta abierta con mi corazón abierto.

Lo primero os quiero dar las gracias por todo lo que habéis hecho y seguís haciendo por mí durante estos meses tan difíciles. Gracias de verdad.

Creo que después de mí sois las personas que más habéis sufrido viéndome así, cada día en el sofá, quejándome, cansada y con dolor. Pero creedme, yo he sufrido más y lo sigo haciendo.

Quiero contaros que si me levantaba dos veces del sofá para comer algo, para darle de comer a Alejandro o para ver algo gracioso que estaba haciendo, esas dos veces me levantaba sin ganas. También quiero contaros que si me quejaba o me quejo cuatro veces, dejo de quejarme otras cuatro. Que si decía o digo que tengo las piernas cansadas y que cada hora (antes menos) quiero descansar un momento, en realidad el cansancio es de otro nivel superior y ni correr una maratón me provocaría esa sensación. Y por último que si un par de veces al día decía y digo que me duele la cabeza o la espalda, me duele más veces pero me tomo una pastilla y sigo para delante.

También quiero deciros abiertamente algo que he sentido durante todo este tiempo y sigo sintiendo, y es que quizás no soy tan fuerte ni tan supermujer como pensáis, quizás no soy tan positiva, ni tan tranquila y relajada. Aunque quizás sí que lo soy pero esta enfermedad es tan jodida que hace dudar hasta Jesucristo de su Fe. Se pasa mucho miedo. Llevo seis meses pasando miedo y no un miedo a que me dejen, a que me abandonen o a no tener a mi madre cerca tía M, sino miedo a morirme joder!! Miedo a las complicaciones, al tratamiento de mierda y al dolor que he pasado. No pido que nadie lo entienda, ni siquiera vosotros que lo vivís conmigo; sólo pido que me acompañéis, que me deis una oportunidad para NO ser fuerte, para NO ser constante, para estar apática o triste o para no tener ganas de nada. Pero sobretodo lo más importante es otra cosa; quiero tener la oportunidad de que cuando sí tenga ganas de hacer algo no se use en mi contra después durante un mes y eso va por los dos. –Ahora te encuentras mal pero para irte de barbacoa no... –Ahora estás cansada pero para irte a tomar un café no... Ya vale por favor!

En todo este tiempo no me he dado la oportunidad a mí misma de mostrarme triste, es como si desde que te diagnostican Cáncer tu cabeza tiene que cambiar y de repente pensar que todos los pensamientos y emociones tienen que ser positivas y que la vida es flowerpower y todo va a estar bien con una vida de emociones positivas, comida sana y ejercicio. Eso no es ni sano ni normal. Todas las emociones son sanas y normales, y es más que normal sentirse triste cuando DE REPENTE no se está sano. Un hombro para llorar sin prisa hubiera estado muy bien, decirme llora que es normal hubiera estado muy bien. Así que lo que me pasa es que voy a todas partes con la lagrima detrás de la oreja, desde el médico de familia hasta viendo Masterchef. Lloro sola, y no porque me de pena que se vaya un concursante, sino porque me doy pena yo, y coraje de estar apática y sin fuerza. Y porque echo mucho de menos a los que no están, a mi padre muchísimo y al resto de mi familia y a mis amigas. Que muero por tomarme un café con ellas. Y porque por lo menos una vez debería haberme vaciado de lágrimas, hasta que no pudiera más. Como un duelo, aquí si Dios quiere no se tiene porqué morir nadie, aunque realmente uno muere para revivir, después de una enfermedad dura nadie vuelve a ser el mismo y eso muchos lo sabréis. Cuando se enfrenta a la muerte la vida cambia de perspectiva.

Aparte de esto, os quiero decir a los dos que es muy difícil estar en medio en muchas ocasiones. Antes me involucraba más hasta que aprendí que no era mi problema ni mi energía. Esta situación está siendo muy estresante para los dos, verme así es difícil, y muchas veces nos gustaría que otros se comportaran de otra manera. Sólo hay que comprender que cada uno es diferente y lo vive diferente, a mí todavía me cuesta. 

Mamá tú eres la que me regaló la vida pero por eso no sufres más que yo. En serio. Y mi marido es mi marido y lo elegí yo, con todas sus perfecciones y sus imperfecciones . Y amor, mi madre es mi madre y a pesar de sus cosas es la mejor sin ninguna duda. Y como le he dicho a mi madre, tú eres mi marido pero si lo eres vamos a cumplir todos los votos esos de la salud y la enfermedad y todo el rollo no? Está claro que no estoy igual y seguramente no lo estaré en un tiempo. Yo te entiendo cómo hombre, la cosa es si tú me entiendes como mujer a la que le han quemado todos sus interiores durante dos meses. No sé, piénsalo...

Me gustaría que la relación entre vosotros fuera mejor, no para llamaros y contaros la vida, sino los dos más a una y con más comunicación para ayudarme. Sí, para ayudarme. Necesito ayuda diaria y no me importa pedirla todo el tiempo que la siga necesitando.

La constancia nunca ha sido uno de mis puntos fuertes y otra cosa que quiero contaros es que no me hace sentirme especialmente bien cuando no me hago un zumo por la mañana y me decís lo importantísimo que es, que yo ya lo sé, ni cuando no llevo todos los papeleos al día como antes siempre hacía porque no encuentro la manera ni el momento de hacerlo, que también lo sé. Esos recordatorios mejor no, gracias. Es mejor ofrecerme un zumo o ayuda con los papeles y pensar: -¿Qué le pasará a Miriam que no ha hecho esto?

A Alejandro no lo nombro en esta carta porque su actitud ha sido de fuera de este mundo. Doy gracias a Dios porque en lugar de un niño me mandó un ángel para acompañarme. Y a vosotros dos gracias porque con él lo habéis hecho perfecto, no he tenido que preocuparme ni por un momento de si estaba bien o le faltaba algo. Solo le faltaba su mamá y de eso ya me encargo yo de volver poco a poco.

Para terminar quiero volver a daros las gracias, a vosotros dos y a Dios por permitirme teneros al lado durante este camino que no ha hecho más que empezar. Esta es MI experiencia, vosotros ayuda, compañía. Esto es más duro de lo que sabéis o quizás de lo que queréis saber por miedo al sufrimiento. Con el fin del tratamiento no llega el fin de la enfermedad. Sé que no os gusta escucharlo pero esto no ha acabado, estoy enferma, tengo Cáncer y os necesito y os quiero, para pasear, para reír, para llorar y para todo lo demás. Gracias de corazón.


Pd: Leyendo esta carta veo que es totalmente trasladable a muchas historias, a muchas personas y a muchas enfermedades. Psicocineros por primera vez os pido que la compartan porque quizás mi experiencia pueda servir a otras personas. Un abrazo y gracias por estar ahí.





Miriam

lunes, 9 de mayo de 2016

El mejor regalo del Día de la Madre

Como cada año hoy hemos celebrado el día de la madre en Canadá y ayer Alejandro a su año y medio exacto me hizo el mejor regalo del Día de la Madre del mundo.

Desde hace un tiempo y como todos los niños, mi hijo se mira en el espejo. Al principio sin reconocer su imagen a través de él y más adelante sabiendo que ese niño que le devolvía la mirada era su reflejo.

A estas alturas casi todos sabéis que últimamente no he pasado muy buena época y una de las cosas que menos me apetecía era mirarme al espejo y ver mi reflejo gris, con pelo sucio y ojeras. No me reconocía a mí misma y evitaba mirarme. Sólo en los días en los que mis mejillas tenían más color o no estaba demasiado mareada para poder lavarme el pelo podía mirarme y verme ahí delante, sintiéndome diferente y hundiéndome en el gris de mi mirada.

Poco a poco y cada día me siento mejor desde que terminé con mi tratamiento, poco a poco y cada día doy pasos adelante encontrándome de nuevo a mí misma, poco a poco y cada día vuelvo a mirarme en el espejo. Todavía necesito usar antiojeras y colorete muy a menudo para gustarme, pero poco a poco y cada día me reconozco y me miro.

Volviendo a mi hijo Alejandro; desde que sabe que el niño que está a través del espejo es él se emociona, se quiere y hasta se come a besos. Sí, literalmente le da besos al espejo, se saluda, se sonríe y se pone ojitos. Así me tiene todos los espejos manoseados y chuperreteados, con huellas de sus manitas y su lengua por todas partes. Él se encanta y se quiere, se emociona cada vez que ve a ese niño y sabe que es él.

Ayer por la mañana mientras él se miraba y se daba besos en el espejo del pasillo, me agaché a su lado, sólo bastó un encuentro de miradas a través del espejo para que la magia empezara a surgir. Era la primera vez que estábamos juntos delante de un espejo, la primera vez en mucho tiempo que me ponía a su altura mientras estaba haciendo algo que de verdad le emociona y lo hace feliz. Lo senté en mi rodilla y le di un beso, beso que vio en el espejo y de repente me miró, bajó de mi rodilla, fue hasta el espejo, me volvió a mirar esta vez a través de él, dijo “naana” que es su manera de decir mamá y empezó a darle besos a mi imagen, se reía, me miraba y me besaba, se acercó a mí y me abrazó. Así varias veces, daba vueltas y se reía. Le encantaba y me quería, se emocionaba cada vez que veía a esa mujer y sabía que era yo, su mamá.


Ayer mi hijo, a su año y medio de vida me hizo el regalo más bonito que se le puede hacer a una madre y ese regalo vino en forma de enseñanza. De Manual para mirarse al espejo. Aun cuando yo no he sido capaz de reconocerme y casi ni quererme en algunos momentos de los últimos meses, ahí está él para enseñarme a mirarme al espejo y a continuación os lo cuento.


           Manual para mirarse al espejo (regalo número 1 del Día de la Madre)
  1. Ponte delante de un espejo
  2. Abre bien los ojos y mírate mucho
  3. Ponte ojitos y sonríe, como si estuvieras ligando con esa persona que está al otro lado
  4. Dale un súper beso al espejo y si es con lengua, ¡MEJOR!
  5. Da vueltas mientras bailas y mírate mucho
  6. Encántate y quiérete y emociónate cada vez que te mires a los ojos


Y sabes todo esto por qué, porque sabes que esa persona eres tú, la que siempre te acompaña, la que te escucha, la que te mira con los mejores ojos y te da los mejores besos. Esa persona eres tú y lo sabes, aunque en éste u otro momento la hayas perdido, eres tú y eres la única tú que hay, la genuína. No hay otra, por mucha cara gris, pelo sucio u ojeras que tengas. Esa persona que ves a través del espejo siempre ha sido, es y será la verdadera tú.

Por todo esto que os he contado, mi hijo Alejandro con su año y medio de vida, me ha hecho el mejor regalo del Día de la Madre del mundo, su mirada limpia sin prejuicios me ha enseñado a mirarme verme en el espejo con AMOR, mucho amor. 

Gracias mi vida, te quiero.


Pd: Día 17: Gracias por convertirme en mamá. Por esto te querré siempre y para siempre.

sábado, 13 de febrero de 2016

La Campana de los Sueños

Muy buenas psicocineros,

Aquí sigo, sólo estaba ausente, con mi vida y mi creatividad en pausa, más bien con la expresión y la comunicación en pausa. Pero hoy me siento con ganas de darle al Play y volver a compartir.

Para los que ya sepan y para los que no, actualmente estoy pasando por uno de esos momentos en la vida que llamamos duros, pero que no son más que experiencias maravillosas y oportunidades para crecer y aprender. Y como ya no quiero etiquetar más a personas, situaciones o cosas, basta decir que me estoy sometiendo a un tratamiento de quimioterapia y radioterapia para que os hagáis una idea de qué se trata.

Bueno hoy no quería venir aquí a contaros mi experiencia ni mi camino, ya habrá tiempo para eso de forma más extendida. Este post será breve, intenso y profundo. Para masticar, releer y llegar muy hondo.

El núcleo principal de este post es un poema que he escrito mentalmente en mi sesión de radioterapia de hoy. Cada día me pasan cosas diferentes por la cabeza durante esos 10 minutos que se hacen tan cortos y que en mi mente cunden para tanto, ya sea para pensar, soñar o echar una siestecita. Hoy he escrito un poema mental y al salir, por primera vez desde mi último post (estaba embarazada) lo he escrito y de esta manera he vuelto a materializar mi blog, mi deseo de comunicar y de compartir con vosotros, de seguir psicocinando.

Lo primero os pongo en situación. Una vez a la semana voy a quimioterapia y allí hay una campana que se llama "The Bravery Bell", la Campana de la Valentía, la cual cada vez que alguien termina su última sesión toca, las enfermeras aplauden y le desean a esa persona no volver a verla nunca por allí. Es algo muy significativo y muy simbólico y yo, la primera vez que lo presencié, con esa vía puesta y ese veneno sanador recorriendo mis venas me emocioné, mucho y lloré, mucho también. La semana que viene será mi turno de acercarme a ella y hacerla sonar hasta que resuene en las 23 plantas del hospital.

Pues bien, en la planta de radioterapia no veo ninguna campana ni nada parecido, es más, creo que la radioterapia está infravalorada y a mí me parece tanto o más dura que la quimio. Es larga, es pesada, es diaria, tiene muchos efectos secundarios, te provoca agotamiento, bueno y qué más decir... Así que en estas he pensado que después de mi último día en dos semanas voy a preguntar por la campana, y como creo que me van a decir que no hay pues me voy a poner manos a la obra para donar una al hospital.

La Campana de los Sueños va a ser su nombre y a su lado este poema.


Soñar con llegar al final
Soñar con volver a empezar
Soñar porque estás muy cansado
y hay días que no puedes levantar
Soñar con los buenos momentos
Soltar, los malos, soltar
Agradecer el camino que viene
Perdonarnos todo y amar
Creer que esto no fue una pesadilla 
Crear todo un sueño para despertar



Cómo habéis visto, hoy no me quería extender para nada, sólo volver a compartir, comunicarme con vosotros que es lo que me gusta. A los que ya estabais y seguís aquí, Gracias. A los nuevos que han aparecido en mi vida, Bienvenidos y mucho Amor, y a ti Zuly, gracias por acompañarme en mi despertar.

Por ahora, hasta aquí llego, yo hoy los dejo para que sigan psicocinando ideas.



domingo, 4 de mayo de 2014

Hijo mío, ahora que aún no has nacido



Hijo mío, ahora que aún no has nacido quiero decirte que serás fruto del amor, fruto del amor que nos ha unido a tu papá y a mí, amor a la familia que formaremos a tu lado. Nunca pienses que fuiste el resultado de una precipitación o una equivocación porque no es así. Serás el resultado directo de una decisión tomada con dos corazones.



Hijo mío, ahora que aún no has nacido quiero decirte que ya te has convertido en lo mejor que ha pasado por mi vida, sin excepciones. Aún no te he tocado, ni te he sentido, ni he visto tus ojos ni tu pelo; pero sé que tocarte será lo primero que haré cuando te vea habiéndote sentido ya dentro de mí. Por ahora me conformo con conocerte a través de una pantallita muy difusa. Lo más bonito del mundo es cuando escuchamos tu corazón, ahora tengo dos corazones, ¿no es eso increíble, mágico? Sí mi vida, es la magia de la vida. Es increíble pensar que creces dentro de mí, eres un milagro de la vida y del amor, no hay ciencia ni biología que explique esta sensación de saber que otra persona está formándose dentro de mí, a veces me sorprendo mirándome la tripa, acariciándola, hablándote, soñando con que sientas al menos un poco del cariño que intento transmitirte. Tu papá también te acaricia cada noche y te habla, tiene grandes conversaciones contigo. Sé que desde el día que nos elegiste como padres nos escuchas y sabes lo importante que eres para nosotros. Estoy absolutamente emocionada por verte por primera vez, ni siquiera sé todavía si serás niño o niña, te parecerás a papá o a mí, o a los dos, ni siquiera hemos elegido un nombre. Sé muy poco de ti todavía. Sólo sé que cada día llenas un poco más el espacio que hay en mi vientre para ti y a la vez me llenas de felicidad, de dicha.  



Hijo mío, quiero decirte que también estoy llena de miedos y de temores. No puedo prometerte que todo será un camino de rosas, no puedo prometerte que todo será fácil. Ni siquiera puedo decirte dónde nacerás ni en cuántas casas vivirás. Tu papá y yo vivimos ahora un momento de incertidumbre, sólo tu llegada nos hace seguir cada día, esperarte ilusionados que es lo que importa. Los dos sabemos que no tendremos problemas para sacarte adelante, tenemos a tus abuelas de ejemplo, a las que están y a las que siguen en la memoria. Estás rodeado de mujeres fuertes que lucharon toda su vida de forma excepcional por sus hijos y su legado vive con nosotros. Hijo mío, eso para mí supone una responsabilidad enorme pero te prometo que siempre me fijaré en ellas. Cuando mis fuerzas flaqueen, cuando me desespere, cuando pierda la paciencia o incluso la esperanza, me fijaré en ellas. Hablaré mucho con las que están y les pediré consejo. Te prometo que siempre las tendrás cerca, porque no te dejaré perderte estar al lado de mujeres tan luchadoras, a uno y otro lado del océano.

Hijo mío, ahora que aún no has nacido quiero contarte cómo es este mundo. Cuando seas más mayor verás cosas que no te gustarán o te dirán cosas que no querrás escuchar. Pero por favor hijo mío, nunca digas que la vida no es justa. Yo creo absolutamente que la vida y el universo tienen un lugar para cada uno de nosotros. Claro que los caminos son diferentes y hay quién lo tiene más o menos fácil. El secreto está en no rendirse nunca. Tu papá y yo no tenemos, ni hemos tenido caminos fáciles y aun así nos sentimos afortunados de tenernos el uno al otro, de que en toda esta dificultad nuestros caminos se cruzaran y de ahora poder caminar el uno al lado del otro, teniendo un beso de fuerza cada vez que lo necesitamos. Hablando de los besos de fuerza; hijo mío, eso era otra cosa que te quería decir. Siempre, siempre, siempre (y ahora sí uso esta palabra) que los necesites, yo estaré ahí para darte uno o todos los que quieras. Aunque a veces el camino no sea fácil, mi mayor deseo es que camines este mundo. Viaja, conoce, aprende, mézclate, VIVE. Seguro sufriré teniéndote lejos de mí como sufren tus abuelas cada día con tu papá y conmigo, seguro también estaré orgullosa de haber educado a una persona capaz e independiente como lo están tus abuelas cada día con tu papá y conmigo.

Hijo mío, ahora que aún no has nacido, en un día como hoy quiero utilizar una palabra por primera vez en mi vida refiriéndome a mí misma. Hijo mío, ahora que aún no has nacido quiero decirte que MAMÁ te quiere, que te ama, que ya eres su vida entera y que no ve el momento de verte. Eso será dentro de seis meses, no tengo prisa, ya estás aquí.

Hijo mío, te quiero, gracias por elegirme.


MAMÁ


sábado, 6 de julio de 2013

¿Para siempre?, mejor para un ratito

Cuenta la historia, que un comerciante de sedas europeo llegó a una pequeña ciudad del lejano oriente hace muchos, muchos años. A su llegada, el comerciante se encontró con el alcalde de la pequeña ciudad, el cuál le invitó a dar un paseo antes de empezar con los negocios. Mientras caminaban y conversaban distendidamente pasaron por el cementerio de la ciudad, el comerciante comenzó a mirar las lápidas y no podía creer lo que estaban viendo sus ojos. Nadie allí enterrado tenía más de cinco años en el momento de su muerte. Asombrado preguntó al alcalde si éste se trataba de un cementerio de niños a lo que él le respondió. – No querido amigo forastero, en mi ciudad las cosas no son como en occidente, allí la gente quiere tener una vida longeva, con posesiones y placeres mundanos. En nuestro lado del mundo en cambio no valoramos tales cosas. ¿Ves aquella lápida de allí donde dice que esta persona murió con dos años, ocho meses y 17 días? Ella tenía 73 años. ¿Y aquella de allí con 11 meses y 23 días? Esa persona falleció a los 58 años de edad, y así todos los difuntos que se encuentran aquí.
Ante esta explicación el comerciante se quedó confundido a la vez que sorprendido a lo que el alcalde le aclaró. – Querido amigo, es simple, sólo hay que saber que la vida no se trata de vivir más años, ser inmortales o intentar quedarnos para siempre. La vida son los momentos que vivimos felices, eso es lo que cuenta, sólo esos ratitos.


Buenas tardes queridos lectores,


Un tiempo atrás no he podido dejar de pensar en la palabra SIEMPRE, según la definición de la RAE es “En todo o cualquier tiempo”. A esta palabra le podemos añadir las preposiciones por o para y ya vamos, atados de por vida, por SIEMPRE JAMÁS (valga la redundancia)  a lo que sea que sea para SIEMPRE.
¿Alguna vez os habéis parado a pensar que desde que somos medianamente adultos todo en nuestra vida se basa en conseguir cosas para SIEMPRE? Un trabajo para SIEMPRE, una casa para SIEMPRE, una pareja para SIEMPRE y así absolutamente todo. Quedando tan centrados en conseguirlo que se nos olvida o no tenemos tiempo para conseguir otras cosas, ni siquiera por un ratito. Creo que la palabra SIEMPRE es una palabra envenenada, enemiga de la felicidad. Como humanos o más bien como personas, somos cambiantes, nuestra fisiología, anatomía, pensamiento, cerebro inferior y superior, cortex,  y un largo etcétera cambia continuamente desde el momento en el que nacemos hasta el momento de nuestra muerte. Esto es así, nada en nuestro cuerpo es para todo o cualquier tiempo, entonces ¿por qué nos empeñamos en rodearnos de cosas que pretendemos que sean así? Mi humilde teoría o más bien mi ambiciosa divagación es muy larga, pero gira en torno al concepto del miedo, religión, bien y mal por un lado y seguridad, pertenencia, permanencia por el otro. Estas dos caras de la moneda combinadas hacen que como personas busquemos el SIEMPRE continuamente, muchas veces dejándonos la vida en ello.




Ahora yo os quiero confesar algo, yo no creo en el SIEMPRE, ni como palabra ni como concepto. Me da dolor de cabeza, estrés mental, demasiada responsabilidad emocional. Así que he decidido que el mejor concepto para la permanencia de cosas, ideas o personas a mi lado va a ser “el RATITO”, ¿qué es un RATITO, cuánto dura? No sé deciros, a veces sólo unos minutos, a veces años y años.




A pesar de todos los cambios que están aconteciendo en mi vida en estos últimos meses, semanas, días estoy feliz, mejor dicho SOY feliz, por encima de las situaciones, por encima de las personas, por encima de los cambios, soy feliz. Y eso es lo único que voy a intentar mantener por y para SIEMPRE. Lo demás como ya os he dicho son ratitos. Vamos a psicocinar varias ideas juntos. Una idea del para SIEMPRE es la del trabajo para SIEMPRE, si es funcionario con plaza fija mejor que mejor, nos formamos para esto desde niños; pero y si luego no nos gusta, y si no queremos eso para SIEMPRE, si queremos descansar un RATITO, cómo explicar estas situaciones en una sociedad del SIEMPRE. Todo esto puede pasar, sólo hay personas que se quedan ahí pensando en cómo sería su vida mientras ven los programas tipo “Españoles por el mundo” y otras que por un RATITO son más felices siendo friegaplatos que profesores o niñeras que consultoras, por lo menos durante un RATITO.


Otra gran parcela del para SIEMPRE es el amor. Pensar un vuestra vida en pareja, actual o pasada si es que ahora estáis solteros. Todos hemos oído decir que después de un tiempo se pierde la chispa, que se va la magia. Bueno pues siento deciros que ese momento, también es el momento en el que el RATITO se cambia por el para SIEMPRE. En el momento que dos personas pasan a sentir sentido de pertenencia mutua empiezan las rutinas y las desidias. Yo creo fuertemente en el amor para un RATITO, la sensación de estar enamorado un RATITO es la mejor, no hay estrés ni responsabilidad emocional. No le debes ni te deben fidelidad, no hay un tener que, simplemente estás porque quieres, este RATITO, mañana ya se verá. Como os he dicho nunca se sabe cuánto duran los RATITOS. Así el amor es más sano, más real, mirar cada día a la cara a la persona que os acompaña en este momento y decir, “Hoy me quedo, un RATITO más”. Conozco personas que llevan enamorados de esta manera un RATITO que dura ya más de 30 años.




Yo misma he pasado por la idea equivocada del SIEMPRE y me he caído, me he lastimado y he lastimado (lo siento) y duele darse cuenta de que tu RATITO con esa persona se acabó hace tiempo, pero quieres alargarlo, pero no lo sientes igual, lo sabes sin admitirlo, lo notas sin pensarlo. Es duro pero es así, llegar un día, mirar a la cara a la persona que nos acompaña en ese momento y decir, “Hoy no me quedo, ya el RATITO se ha acabado”. Eso da miedo SIEMPRE, pero también es ser valiente, es conocerse a uno mismo y escucharse. Mirarse en el espejo con los ojos llenos de lágrimas, pero aceptando que la vida no se basa en el SIEMPRE sino en RATITOS. Para ser feliz, la gran mayoría de las veces es mejor enfrentarse a ese momento tan duro que decir “Hoy me quedo, pero el RATITO se acabó hace mucho tiempo”. Yo no soy así, y no podré serlo nunca. En ninguna parcela de mi vida, ni siquiera sé dónde estaré dentro de un RATITO. Psicocineros la vida es un ratito, la vida es ser feliz y acumular días en nuestra lápida personal. Aquí y ahora. ¿Para siempre?, mejor para un ratito.


Os dejo un RATITO, pero SIEMPRE psicocinando ideas.



domingo, 12 de mayo de 2013

Mamá te voy a decir una cosa


Buenos días queridos lectores, mamá,

El domingo pasado fue el Día de la Madre en España y este domingo lo es en Canadá y el resto de América. No podía dejar pasar la ocasión de dedicarte una entrada en este blog mamá, porque tú sabes que eres única y te mereces esto y más, así que mamá te voy a decir una cosa.





A lo largo de nuestra vida juntas hemos pasado de todo lo que se puede decir y pedir, de todo, unas veces más unidas y otras menos; pero irremediablemente juntas. Cuando pienso en nosotras se me viene siempre la misma imagen a la cabeza. Madre e hija en la película Chocolat mudándose con el viento del norte. Así éramos nosotras, cada año con la casa a cuestas, pero con algo que se hacía fuerte, nosotras. Te acuerdas de los “ – Mamá ¿dónde está nosequé? –Ni idea pero no te preocupes que aparece en la mudanza”. Mamá después de todo esto cómo quieres que no haya estado siempre y siga estando deseosa de conocer el mundo, lo de allí ya me lo conozco… En esta película hay un chocolate para cada persona, dulce, amargo, picante… juntas hemos probado todos, la mayoría por el momento.


Siempre te he considerado una mujer fuerte, al menos para mí, siempre has estado conmigo, sin separarte ni un poquito pero dándome mi espacio, siendo la madre más joven y moderna, pero a la vez de las más firmes en tus decisiones. Todo lo que soy es por ti, sin darme cuenta, en el día a día siempre estás aquí. A 7000 km de distancia, si un día no hablamos me riñes porque te tengo abandonada. Tú siempre has sido mi madre, pero también has sido mi ídolo, mi enemiga, mi amiga, mi más odiada y más querida, mi apoyo, mi confidente, mi carcelera y mi vía de escape. Todo eso sólo en ti, a lo largo de la vida y los momentos. Hemos pasado por todo tipo de momentos, tú lo sabes mejor que yo, ya que la mayoría de las veces ocultabas todo lo malo para que yo no me diese cuenta, sólo el tiempo me ha hecho mirar y ver. Pocas veces te he visto llorar y muchas veces has llorado.


Dicen que madre no hay más que una y tú has sido de las guerreras, una campeona. Te bajaste de un tren que iba muy rápido, te fue muy difícil y aún así lo hiciste, seguro que la caída nos hizo algunas heridas de las que todavía queden cicatrices, pero no era tu tren. Tu tren siempre estuvo a mi lado haciéndome la vida fácil y las cicatrices son historias y aventuras, si no que se lo digan a mi cara. Yo tengo suerte de tener una madre de las buenas, de las que me gustaría ser, de las que están siempre, siempre y con sólo una mirada saben cuándo sus hijos más las necesitan; aunque mamá tú has desarrollado el sexto sentido de saberlo en la primera palabra de una conversación al teléfono, en un tono de voz.


Mayo es el mes de las madres porque todo nace y renace, nunca lo había vivido tanto como aquí en Toronto. Me fui de vacaciones dejando una ciudad de árboles caducos, de naturaleza muerta por el frío invierno. Después de una semana, de abril a mayo, todo es mágico, verdes, hojas, flores, rojas, blancas, amarillas. Así es más difícil ver la vida en blanco y negro y yo mealegro. Hoy sopla el viento del norte, domingo frío, pero viento que me hace tenerte aquí conmigo, en mis pensamientos.





La semana pasada estuvimos juntas (físicamente) para reponer fuerzas, otro tirón. Siéntete feliz porque estoy feliz, hablamos mucho de eso, el tiempo lo dice todo, pero me siento feliz ahora, me siento feliz conmigo y me siento la protagonista de mi vida, algo que, una vez más aprendí de ti. Mamá estaremos siempre juntas, irremediablemente, la vida pasa, pasan las gentes y sus momentos, pero tú y yo no tenemos otro destino que el de soportarnos (en el buen sentido). Aquí estoy siempre y lo sabes, estás ahí siempre y lo sé, como dos fans incondicionales del mismo equipo, de nuestro equipo. Sé que no soy la hija más cariñosa del mundo, que llevas toda la vida correteándome para darme un beso y más de diez años dando vueltas por ahí lejos de ti. Lo siento mamá Érase una hija a una maleta pegada y tú me cosiste las alas. A ti también te digo eso de Espérame, tan solo espérame que cuando pueda volveré.


Mamá eres el pilar de mi corazón y te prometo que todo irá bien.
Te quiero, esa era la cosa que te quería decir, lo demás son anécdotas.


Hasta la próxima os dejo con vuestras mamás (también las que ya sólo pueden estar en nuestro pensamiento) y psicocinando más ideas.

sábado, 11 de mayo de 2013

Fridays (Saturday) on sweet: “María” Magdalenas


Buenas noches psicocineros,


Seguro que todos conocéis la expresión llorar como una Magdalena (no como una Macarena). Significa llorar desconsoladamente y seguramente venga de cuando María Magdalena lloró la muerte de Jesús. Pues bueno, como la mayoría sabréis, la semana pasada estuve en España y así es como lloré yo una hora en el aeropuerto antes de venirme, como una Magdalena, desconsoladamente y sin poder parar. Al aeropuerto me llevó mi propio Jesús, que yo también tengo uno para no ser menos Magdalena que la verdadera, y cuando nos estábamos despidiendo yo lloraba y lloraba y lloraba. Después me llamó mi madre cuando me acercaba a la puerta de embarque, y lloraba y lloraba y lloraba… como una Magdalena.


No lloraba por estar triste, estoy y me siento feliz en Toronto. Lloraba por la despedida en sí (no me gustan) y por la incertidumbre que tengo aquí por el momento. Pero bueno, tanto llorar como una Magdalena me acordé de lo que me gustan a mí las magdalenas de toda la vida y que nunca me había atrevido a hacer, así que he decidido intentarlo para nuestra receta de hoy en Fridays (Saturday) on sweet, con la receta del libro Cocina divertida para niños de Susaeta.


Magdalenas

Ingredientes
3 huevos
La ralladura de 1 limón
¼ kg de azúcar
¼ l de leche entera
¼ l de aceite de girasol
400 g de harina
1 sobre de levadura en polvo tipo Royal

Tiempo de preparación: 10 minutos + 20 minutos de horneado
Dificultad: Baja
Precio final: Bajo
Accesibilidad de los ingredientes: Alta

Se precalienta el horno a 180 o. Batimos los huevos a punto de nieve con una batidora de varillas para que la masa quede más esponjosa y añadimos el azúcar. A continuación añadimos el aceite, la leche y la ralladura de limón. Mezclamos bien todo con una cuchara de madera.
Después de haber mezclado la levadura con la harina, vamos incorporándola poco a poco a la mezcla anterior, sin dejar de remover.
Una vez mezclado todo, vertemos la masa en moldes de papel para magdalenas, sin llenarlos del todo. Hornear durante 20 minutos aproximadamente.
Antes de meterlas en el horno las espolvoreamos con un poco de azúcar.




Las mías han salido un poco planas por arriba y no con la montañita típica de las magdalenas de toda la vida. Estoy intentando psicocinar el motivo pero no tengo ni idea porque he hecho todo exactamente como dice la receta. Por favor si alguien lo sabe espero consejo. De sabor, sin embargo están riquísimas, y a mí me gustan con una oncita de chocolate con leche. Mmm, ¡qué rico!



Volveremos con Fridays (de verdad) on sweet by Psicocina de ideas.

Por hoy os dejo sin llorar como la Magdalena, pero psicocinando “María” Magdalenas y con la Canción para la Magdalena de Sabina.



viernes, 3 de mayo de 2013

Fridays on sweet: Tarta de manzana

Buenas tardes psicocineros,

Aquí estamos otro viernes más para compartir una receta de Fridays on sweet con vosotros. Este viernes es especial porque os escribo desde Mi querida España, más concretamente desde el coche dirección Madrid. Al igual que el viernes pasado hoy os traigo otra receta en diferido, la diferencia de esta ocasión es que esta tarta ni la he hecho ni la he ideado. Os traigo la receta de la Tarta de manzana, tarta conocida donde las haya; elaborada por Mayca, que se está convirtiendo en una repostera de primera y que me da hasta envidia cuando veo las tartas con fondant que ha aprendido a hacer. Tiene unas manos que no os podéis imaginar... Una vez, cuando todavía no iba a cursos y este tipo de repostería no estaba tan "de moda", me hizo una tarta de cumpleaños con forma de mariquita que aluciné (yo estuve mucho tiempo coleccionando mariquitas hasta que un buen día ya no sabía dónde meterlas).

Estos días atrás he estado en Mijas en casa de mi madre y Mayca vino a tomar café con una fuente en las manos con algo que prometía... Y efectivamente olía y sabía de maravilla. Una Tarta de manzana de la cual aquí os dejo la receta. Por varios motivos utilizaré hoy esta receta en el blog; porque no he tenido ni voy a tener tiempo estos días de cocinar ni psicocinar, porque me gusta haceros partícipes de Fridays on sweet y porque Mayca, como ya he dicho, tiene unas manos estupendas para todo esto.
 


 
Tarta de manzana
Ingredientes
Para la base (para un molde de 26-28 cm) 175 g. de harina de repostería.

65 g. de mantequilla fría.
35 g. de agua.
1/2 cucharadita de azúcar.
1/2 cucharadita de levadura.
Pellizquito de sal.
( 1 huevo para pintar)

Para la crema
1 rama de canela.
Piel de 1/2 limón.
3 huevos.
500 ml. leche (semidesnatada o entera)
120 g. azúcar
30 g. maicena

Para decorar
1 ó 2 manzanas.
Mermelada de melocotón o albaricoque.
Tiempo de preparación: 30 minutos de preparación + 40 minutos de horneado + 30 minutos de nevera.
Dificultad: Baja.
Precio final: Bajo.
Accesibilidad de los ingredientes: Alta.

Mezclar los ingredientes de la base en el orden en el que aparecen en la lista y amasar hasta obtener una masa consistente y uniforme. Envolver en film transparente y mantener en la nevera hasta su montaje. Mínimo 15 minutos.

En un cazo, mezclar los ingredientes de la crema y poner a fuego medio-alto sin dejar de remover para que no se pegue mientras espesa.Retirar, colar, tapar el bol con film transparente que toque la crema y reservar en la nevera.

Montaje:
Extender un poco de harina en la encimera para poder manejar la masa sin que se nos pegue. Dar forma del molde y cortar el sobrante.Pinchar la masa con un tenedor para que no suba y pintar con huevo.

Verter la crema encima de la masa de forma uniforme mas o menos un dedo antes de llegar al borde.
Pelar las manzanas y cortarlas en cuatro trozos y cada uno de ellos en laminas e ir colocándolas encima de la crema de forma que monten un poco unas encima de otras.

Meter al horno ya precalentado a una temperatura de 180º C  durante unos 40 minutos mas o menos. No abrir el horno durante los primeros 25/30 minutos.
Una vez transcurrido el tiempo dejar enfriar sobre una rejilla y una vez templada, pintarla con la mermelada elegida. Conservar en la nevera hasta el momento de consumirla.





 No puedo terminar este blog sin darte las gracias Mayki, eres una máquina, me has puesto la receta de tal manera que no he tenido ni que modificarla, vamos un corta y pega ha sido esto... Lo que sí prometo es hacerla y ver como me sale, pero cuando vuelva a Canadá, que el poquito de tiempo que me queda quiero disfrutar de mi tierra, de mi gente que sino al final... echo de menos. Aunque de eso ya os contaré pronto.
 
Volveremos con Fridays on sweet by Psicocina de ideas.

Hoy os dejo psicocinando Tarta de manzana.

viernes, 26 de abril de 2013

Fridays on sweet: Bizcocho de plátano con chocolate y nueces o Chunky Monkey cake


Buenas noches psicocineros,

Aquí estamos de nuevo un viernes más, pero no un viernes cualquiera porque en unas horas parto con destino España así que me tendréis que perdonar porque esta receta, aunque la he hecho varias veces, hoy no ha sido una de ellas, así que he tomado prestada la foto de mi primasa F que lo hizo ayer y tiene una pinta exquisita. La semana pasada os conté como suspiraba por ir a España, por mi gente, por mi tierra… bueno, hoy he de deciros que los suspiros se han convertido en una semana completa de insomnio, de maleta, de nervios, de preparativos, de… un no parar… pero lo peor es que esta tarde tomándome un café mientras que caminaba por la calle he pensado que eso voy a echarlo de menos… ¿será un síntoma de que me estoy volviendo toronteña? Whatever, tengo ganas de ir a España pero deciros a todos antes de que me veáis por allí, que estoy muy bien aquí, soy feliz y estoy a gusto. Aprendiendo, disfrutando, valorando, conociendo, riendo… solo os echo de menos a vosotros de carne y hueso porque como comenté en el primer post que escribí en Canadá, nos vemos más ahora que cuando vivía en Madrid… de lo demás, echo de menos el clima pero realmente no mucho más… aquí hay prácticamente de todo. Terracitas hay, productos españoles hay, buena gente para salir hay, teatros hay, cines hay, ZARA hay, hasta Tío Pepe, vinagre de Jerez, chorizo, morcilla… Lo que si echo de menos son las gambas por dios!! Y las acedías y tres o cuatro cosas más… pero vamos, que como dijo el otro día mi primo B, vivo en la civilización en una ciudad desarrollada, no como él el pobre.

Pero ya está, seguimos con lo que íbamos, como también os adelanté la semana pasada, hoy os traigo un pastel en diferido. La receta en este caso es mía (también la hará más gente, pero no la busqué en ninguna parte, simplemente la psicociné antes de cocinarla), pero la repostera ha sido en este caso la primasa F que no sabe todavía que su pastel va a aparecer en el blog. Hoy os voy a contar la receta del Bizcocho de plátano con chocolate y nueces o Chunky Monkey cake. El origen de esta receta está en el helado de Ben & Jerry’s, que desde que lo probé se convirtió en mi favorito junto con mi clásico de dulce de leche. El ChunkyMonkey es un helado de plátano con nueces y trocitos de chocolate, esa mezcla es deliciosa en el helado cuando está cremoso; así que un buen día probé a usar los mismos ingredientes con una base de bizcocho tradicional. Deciros que hay un pastel muy típico americano llamado Banana Bread que no es para nada lo mismo, sólo se parecen en el uso del plátano, nada más. Por hacer una comparación sería como decir que las cupcakes y las magdalenas son lo mismo y ¡para nada! Este último se suele encontrar en Starbucks y sitios similares o la receta en internet si lo queréis probar porque también es muy bueno.


Como os decía, la primera vez que hice este bizcocho fue un día en Madrid, cuando la primasa F me pidió que le hiciese un bizcocho y decidí psicocinar alguna idea nueva, por no hacer siempre el mismo. Aproveché que tenía unos plátanos maduros en casa y que poco días antes había comido este helado para que la idea me viniese a la cabeza y manos a la obra:

Bizcocho de plátano con chocolate y nueces o Chunky monkey cake
Ingredientes
3 plátanos maduros
1 taza (cup) de nueces
1 taza (cup) de pepitas de chocolate para repostería
3 huevos
1 sobre de levadura en polvo tipo Royal
1 yogurt natural o de plátano
-          Con la medida del vasito de yogurt:
1 de aceite de girasol
2 de azúcar
3 de harina blanca de trigo
Una cda. de mantequilla para el molde
Una pizca de harina para el molde

Tiempo de preparación: 20 minutos + 50 minutos de horneado aprox.
Dificultad: Media
Precio final: Medio
Accesibilidad de los ingredientes: Alta

Se precalienta el horno a 350o. Batimos las claras a punto de nieve con una batidora de varillas para que la masa quede más esponjosa, a continuación añadimos las yemas y el yogurt y batimos. Añadimos el aceite, azúcar y harina junto con el sobre de levadura y seguimos batiendo hasta conseguir una masa fina y sin grumos. Hasta aquí el bizcocho tradicional y a partir de ahora pasamos al nuestro. Estrujamos los plátanos con un tenedor para que se quede como una masa pero nunca con la batidora, ya que queremos que queden algunos trozos además del sabor. Mezclamos bien los plátanos con la masa y preparamos el molde untándolo con mantequilla y espolvoreándolo con harina para que no se pegue. No os olvidéis de quitar la harina sobrante del molde.
Cuando tenemos el molde preparado y el horno caliente, añadimos en la masa el chocolate y las nueces y mezclamos todo bien para que se repartan e inmediatamente vertemos en el molde y al horno. Este último paso tiene que ser rápido ya que si tenemos que esperar las nueces y el chocolate se irán al fondo.
Horneamos a 350o durante 50 minutos aproximadamente. Hay que recordar que mientras se está horneando un bizcocho no se puede abrir el horno a la mitad, porque no subirá bien. Por tanto cuando veamos que ya ha subido bien podemos abrir el horno y comprobar que está listo insertándole un palito de madera o un cuchillo. Si sale limpio estará listo.
Una vez que se enfríe se puede decorar como el de la foto o comer tal cual.





En mi opinión lo ideal de esta receta es que mezcla la tradición del bizcocho de yogurt que casi todo el mundo conoce, con ingredientes accesibles que le dan un toque magnífico. Os animo a que probéis a hacerlo y a acompañarlo con este helado de Ben & Jerry’s, os va a sorprender. Quizás lo haga en estos días en España para quitarme la espinita de poner la receta con un pastel en diferido…

Volveremos (la próxima semana en horario europeo) con Fridays on sweet by Psicocina de ideas.

Por hoy os dejo entrada la madrugada psicocinando en diferido Bizcocho de plátano con chocolate y nueces o Chunky Monkey cake.